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Tomar un helado, beber un café caliente o incluso respirar aire frío en invierno puede convertirse en un verdadero suplicio para muchas personas. La sensibilidad en los dientes es uno de los problemas bucodentales más comunes y molestos, pero afortunadamente, tiene solución.
En Clínica La Victoria, recibimos a diario a pacientes que buscan alivio inmediato para este dolor agudo y punzante. En este artículo, vamos a explicarte exactamente por qué ocurre, cuáles son las principales causas y qué tratamientos definitivos existen para que vuelvas a disfrutar de tus comidas favoritas sin temor.
Muchos pacientes se sientan en nuestro gabinete preguntándose: «¿Por qué tengo sensibilidad en los dientes de repente?». Para entenderlo, hay que conocer un poco la anatomía dental.
Nuestros dientes están recubiertos por el esmalte, que es la capa externa dura y protectora. Debajo del esmalte se encuentra la dentina, un tejido más blando que contiene miles de conductos microscópicos (túbulos dentinarios) que conectan directamente con el nervio del diente.
Cuando el esmalte se desgasta o la encía se retrae, la dentina queda expuesta. Al entrar en contacto con estímulos externos (frío, calor, ácidos o dulces), estos viajan rápidamente por los túbulos hasta el nervio, provocando ese dolor agudo e intenso característico de la sensibilidad en los dientes.
Conocer el origen del problema es el primer paso para solucionarlo. Las causas sensibilidad dental son muy variadas, pero las más frecuentes que detectamos en nuestra consulta son:
El consumo excesivo de alimentos y bebidas ácidas (como refrescos, cítricos o vino) erosiona el esmalte gradualmente. Por otro lado, la retracción de las encías deja al descubierto la raíz del diente, la cual no tiene esmalte protector. Esto suele ser una consecuencia directa del envejecimiento natural o de enfermedades de las encías.
Apretar o rechinar los dientes por la noche (bruxismo) produce microfracturas y un desgaste severo de la superficie dental, provocando una alta sensibilidad los dientes. Asimismo, cepillarse con demasiada fuerza o usar un cepillo de cerdas muy duras «barre» literalmente el esmalte y daña la encía, acelerando el proceso de hipersensibilidad.
La sensibilidad no tiene por qué ser para siempre. Dependiendo del diagnóstico, en nuestra clínica aplicamos diferentes soluciones profesionales:
El tratamiento en clínica siempre debe acompañarse de buenos hábitos en casa. Te recomendamos:
Es normal sentir un ligero destello de sensibilidad de forma puntual. Sin embargo, debes prestar atención si el dolor se vuelve pulsátil, si dura varios minutos después de retirar el estímulo (frío o calor), o si afecta a un solo diente de forma muy localizada.
En estos casos, ya no hablamos de simple hipersensibilidad, sino de una posible caries profunda, una fisura dental o una infección que ha llegado al nervio. Si experimentas estos síntomas, no lo dejes pasar; ponte en contacto con nosotros cuanto antes para evitar complicaciones mayores o la pérdida de la pieza dental.

Contenido supervisado y validado por el Dr. Juan Ballesteros Martínez, Director Médico de Clínica la Victoria.