Odontólogos y coronavirus: Importancia de la higiene oral

Una de las prioridades para cualquier persona es contar con una buena salud bucal. La importancia de cuidar nuestros dientes, encías y lengua no solo beneficia al área bucal, sino que es parte importante y primordial para tener una buena salud en general.

En la actualidad, y por la crisis existente en lo que concierne la pandemia del COVID-19, es muy importante que sepamos la relación entre los odontólogos y el coronavirus.

Muchos de nosotros ya sabemos que existen enfermedades que pueden darse o transmitirse por medio de vías respiratorias y así mismo por nuestra boca, a través de fluidos. Por lo cual, contar con una buena salud bucal, es una ventaja para la prevención de enfermedades. Es por esto mismo que como expertos recomendamos tomar las medidas necesarias en cuanto a higiene bucal, ya que marcará una gran diferencia en cualquier aspecto de nuestra vida.

En estos tiempos de coronavirus, como odontólogos, sabemos la importancia de tomar las acciones necesarias para la protección de nuestros pacientes y así mismo garantizar nuestra propia seguridad.

Importancia de la higiene oral para evitar el coronavirus

Como bien sabemos, la boca no solo puede ser la vía de transmisión de un virus, sino que a través de ella se puede detectar si una persona está mal físicamente, en cuanto a salud se refiere.

Al no contar con una buena salud bucal, se genera un mayor número de bacterias, lo cual hace que al estar en contacto con un virus, este sea más fácil de entrar a nuestro sistema.

A continuación, te damos algunos tips, para que lleves con éxito el cuidado de tu boca, encías y dientes, y así mismo puedas evitar algún tipo de contagio;

  • Haz uso de un enjuague bucal

  • No compartas cepillo de dientes

  • Utiliza pasta dental con flúor

  • Resguarda tu cepillo dental en un lugar libre de bacterias

  • Visita a tu dentista de forma periódica

Y recuerda, si tienes alguna duda contacta con nosotros, la resolveremos y te ayudaremos a mejorar tu salud bucal.

Cómo detectar la periimplantitis

La periimplantitis es una enfermedad dental conocida por afectar los tejidos blandos que rodean un implante en función, esta enfermedad provoca la pérdida del soporte óseo. Este padecimiento se caracteriza por provocar una lesión inflamatoria alrededor del implante, generada a causa de una posible infección bacteriana y provocando la pérdida del hueso y encía.

Los síntomas de esta enfermedad son fáciles de reconocer, pues las personas que padecen esta condición suelen tener encías enrojecidas constantemente, inflamación, dolor, molestias en el implante a la hora de masticar, y una ligera movilidad de la placa.

Es recomendable que cualquier persona con implantes dentales, se mantenga al tanto de su buena evolución, ya que si se encuentra en una primera etapa de la enfermedad podrá hacer frente a ella de una mejor manera.

¿Cuáles son las causas por las que aparece la periimplantitis?

Existen diversas causas y factores que pueden generar esta enfermedad. Sin embargo, es fundamental que pongas atención a las principales o más comunes causas que pueden llevarte a sufrir este problema.

Una de las causas más comunes, por la cual puede aparecer la periimplantitis, proviene de la mala higiene bucal, pues la acumulación de bacterias en zonas próximas al implante puede afectar su estado.

Existen otros factores que pueden ocasionar su desarrollo, como lo son:

• El tabaquismo: el consumo regular del tabaco puede generar de igual manera la aparición de bacterias en los orificios dentales.
• La diabetes: esta enfermedad interfiere en la buena cicatrización de los tejidos, por lo tanto, una persona que padece esta enfermedad es más propensa a desarrollar periimplantitis.
• Mala colocación del implante: sí, aunque suene extraño una mala colocación del implante puede generar periimplantitis.
• Enfermedades periodontales previas: existen personas que suelen tener tendencias a desarrollar enfermedades periodontales, puesto que la forma ósea de sus dientes les permite una mayor acumulación de la placa bacteriana. Por lo tanto, si sufriste anteriormente de alguna otra infección dental aumenta la probabilidad de que desarrolles periimplantitis.
• Falta de revisiones por parte de profesionales: es importante mantener un chequeo continuo de las placas dentales, de este modo podrás saber si progresan de manera positiva tus implantes, y ayudara a la prevención de cualquier infección.

En último lugar, recuerda que la higiene bucal debe ser constante y adecuada para evitar problemas de salud. Por lo tanto, te recomendamos cepillar de forma correcta tus dientes, procura tener regularmente revisiones, al igual que tener sesiones de limpieza. De esta forma, estarás cuidando y previniendo diferentes problemas dentales. En caso de tener sospecha de una posible periimplantitis lo más recomendado es que te pongas en manos de nuestros especialistas, así podrás solucionarlo de forma rápida y efectiva.

¿Molestia dental? ¿Y si no es caries?

Todos hemos experimentado alguna vez dolor dental en nuestra vida, pues, aunque los dientes parezcan duros y fuertes, la verdad es que son sensibles. En la mayoría de los casos se piensa que el dolor es causado por un fuerte problema de caries, puesto que es uno de los problemas dentales más frecuentes o comunes normalmente. Las caries provocan la destrucción de los tejidos de los dientes, y en su mayoría este doloroso problema es causado por malos hábitos higiénicos. La OMS (organización mundial de la salud) declaró que este problema afectaba a casi el 60% de los niños de entre 6 a 11 años, y que dicho problema suele atacar más a los niños y los adultos mayores.

Los síntomas más comunes de la presencia de caries en los dientes son: molestias al masticar, pérdida del esmalte dental, manchas oscuras y agujeros en los dientes etc.

Pero si no tengo caries, entonces ¿qué es? A continuación, te presentamos una lista de los posibles problemas que pueden causar dolor a tus dientes.

Causas del dolor de dientes sin caries

 Cuidar nuestra salud dental es indispensable para el buen funcionamiento de estos, es decir contar con unos dientes fuertes y sanos. Sin embargo, existen diversos factores que pueden causar malestar dental, generalmente se puede asociar a un estado crítico de putrefacción o bien por un diente agrietado, esto causa irritación e incluso puede desatar una infección.

Algunos de los problemas más comunes que causan dolor dental son:

  • Dolor dentario: este tipo de dolor intenso dura tan solo unos segundos, y se produce ante estímulos externos, como lo son las bebidas frías o calientes, dulces o ácidos que provocan una ligera molestia al tener contacto con los dientes.
  • Dolor palpitante: si alguna vez has sentido un malestar palpitante en uno de tus dientes es una clara señal de que está incrementando el flujo de sangre en él, lo cual ocasiona un diente inflamado.
  • Gingivitis: la gingivitis es la inflamación de las encías, estas se inflaman por infecciones producidas de un virus, bacterias y además por la presencia de sarro en los dientes. Las principales características de la gingivitis son: enrojecimiento, inflamación, hipersensibilidad en las encías y posibilidad de sangrar en el cepillado dental.
  • Pulpitis: la pulpitis es la infección de la pulpa y se origina por bacterias que alcanzan las terminaciones nerviosas a través de un diente roto. El dolor de la pulpitis es agudo y produce pulsaciones casi insoportables.
  • Periodontitis: la periodontitis en este caso es una infección que abarca los tejidos que rodean y dan soporte al diente, causando tanto daño y provocando la caída prematura de los dientes.

El dolor dental se percibe generalmente como una simple molestia, pero en realidad es uno de los dolores más fuertes que afecta a las personas. Por lo tanto, lo más recomendado es que en caso de presentar algún malestar o dolor dental, aun sea muy simple visítenos, puesto que puede tratarse de un problema grave que se encuentre en una primera etapa de evolución. Si el problema de su dolor dental es tratado a tiempo puede ser menos doloroso y más sencillo. Es importante recordar que el buen cuidado y la higiene bucal son primordiales para evitar cualquier tipo de infección en nuestros dientes. ¡Cuidémoslos!

Escala de color de los dientes: cuántos blancos hay

¿Sabías que hay diferentes escalas de color blanco en dientes? Aunque suene raro y casi imposible de visualizar a simple vista es cierto. Existen diversas escalas de color en los dientes, ¿te has imaginado saber o reconocer los diferentes tipos de blancos? Y es que, aunque suene extraño, por años han existido. Los dentistas y expertos en la salud dental reconocen utilizar guías del color con sus pacientes.

La guía de colores se divide principalmente en rangos de colores básicos, cada uno de ellos se divide en diferentes niveles de oscuridad, lo cual da como resultado un informe de los posibles colores. Según esta guía del color, el 99.8% de las personas pueden encontrar su color dental con la tabla.

Los especialistas proceden a realizar una comparación entre el color del paciente y los colores de la tabla para determinar a qué grupo de blancos pertenece el color dental de cada individuo.

Anteriormente existían solo 16 tipos de blanco naturales según la escala de VITA classic, pero actualmente y gracias a los tratamientos dentales se han sumado otros tonos de blancos.

El verdadero color de los dientes

 Existen tres tipos de color en la guía de blancos, el valoro, la matriz y el croma.

El valor se refiere a la cantidad de luz con la que el diente cuenta, es decir determina la cantidad de luz que es reflejada por un color en concreto. La matriz corresponde únicamente al color del diente, este puede tener tonalidades amarillentas, grisáceas, entre muchas otras, también determina la longitud de onda reflejada en los dientes. Por último, el croma es conocido como el grado de saturación con el que cuenta el diente, es decir la cantidad de color y pigmento.

La escala de tonos dentales más utilizada en la actualidad es la escala VITA classic. Esta escala divide los colores en cuatro secciones según las matrices (A, B, C, D), y según su luminosidad. La letra A corresponde a un tono marrón amarillento en los dientes, el B una tonalidad amarillenta, C un color más grisáceo y el D, a un color rojizo. Según la luminosidad 1 es el más claro y el 4 el más oscuro.

¿Pero qué tan blancos deben ser nuestros dientes? El color de los dientes de cada persona puede variar según algunas características. Los pacientes adultos son más propensos a tener un color amarillento en los dientes, esto debido al desgaste de ellos en toda su vida. La localización de los dientes en la encía puede afectar de igual forma el color, e incluso enfermedades metabólicas pueden modificar el tono y la forma del diente, la toma de medicamentos, así como el consumo de tabaco son algunos de los tantos factores que provoca oscurecimiento.

Por último, es importante recordar que el color natural de los dientes puede ser afectado por nuestros hábitos. Por lo cual debemos cuidar de ellos y mantenerlos con la mejor higiene posible. Es importante tomar en cuenta que los diferentes colores de esmalte suelen estar acompañados de patrones como nuestra edad, estilo de vida, consumo, entre otras cosas. Aun así, si tu estás interesado en mejorar el aspecto de tus dientes, en este caso el color, no dudes en consultar con nosotros para ayudarte en el proceso.

 

Diferencias entre los dientes de leche y los dientes permanentes

Todos sabemos perfectamente y hemos experimentado de primera mano que durante nuestra infancia poco a poco los dientes de leche se sustituyen por los dientes definitivos. Muchos de nosotros probablemente se han preguntado alguna vez por qué pasa eso y cuáles son las diferencias entre estos dos tipos de dientes. ¡Si quieres saber las respuestas a estas preguntas, sigue leyendo!

La razón principal por la que se realiza este proceso de cambio de dientes es el aprender a masticar alimentos sólidos en la edad de niño, imprescindible para poder llevar a cabo una dieta equilibrada en la vida adulta. Además, los dientes primarios apoyan el pleno desarrollo de la habilidad de hablar.

Sin embargo, la mandíbula infantil es demasiado pequeña para albergar dientes del tamaño de los permanentes, por lo cual, el cuerpo realiza esta sustitución. De hecho, eso no es solo un fenómeno humano. Al contrario, se puede observar en gran parte de todo el reino animal. Para los seres humanos se puede generalizar que los bebés empiezan a desarrollar los dientes primarios entre los 4 y los 12 primeros meses de vida y se acabe este proceso a unos 3 años. Habitualmente, se caen más o menos hasta una edad de 12 años, aunque claramente hay excepciones. Consecuentemente, los dientes permanentes suelen desarrollarse entre los 7 y 21 años.

Aparte de constar de dientes más pequeños, la dentadura infantil también cuenta con menos dientes. De la dentición infantil típicamente forman parte 8 incisivos, 4 caninos y 8 molares que se dividen entre la parte inferior y superior de forma igual. Además, tienen la función de reservar el lugar para los dientes permanentes y guiarlos en su posición correcta. Sin embargo, a la hora de sustituir los dientes primarios por los permanentes, la dentadura gana en total 12 dientes. Se añaden, entre otros, 2 premolares a cada lado y en muchos casos también se desarrollan hasta 4 “muelas del juicio”. Estos suelen aparecer a una edad entre 17 y 25 años.

Los dientes de leche están formados por una capa de esmalte y dentina que, a causa de su menor calidad, hace los dientes primarios parecer bastante blancos y claros. Los permanentes, al contrario, naturalmente tienen un tono más amarillo. Además, la pulpa de los niños resulta más grande en comparación con el resto del diente, por lo cual se genera un camino más corto hacia el nervio. Nos podemos dar cuenta de otra diferencia cuando analizamos las áreas de contacto entre los dientes superiores e inferiores. Además, los dientes de leche tienen el cuello más estrecho y la corona más pequeña y plana. Por otro lado, sus raíces son más delgadas y cortas, para facilitar su caída y dar más espacio a los dientes permanentes que están desarrollándose por debajo de ellos.

Esperamos que este post te haya servido para despejar tus dudas en cuanto a este tema. Para concluir, queremos poner énfasis en la importancia de perseguir buenos hábitos bucodentales también al cuidar los dientes de leche, a pesar de que se trata “solo” de una dentición temporal. Lo que muchos no saben es que: la adecuada formación de los dientes definitivos dependerá, en gran medida, de la calidad de cuidado de la que goza nuestro primer surtido de dientes.

Consecuencias de tener una mala mordida

Muchas personas acuden a su odontólogo de confianza para que le arregle la anomalía de su mordida. En muchas ocasiones se realiza por causas estéticas sin tener en cuenta los beneficios que ofrece a la salud bucodental. En este caso, hablamos de una oclusión céntrica que se caracteriza por un contacto simultáneo y equilibrado de todas las piezas dentarias al cerrar la mandíbula. En esta entrada vamos a aclarar cómo se define una “mala mordida” médicamente y qué consecuencias hay que tener en cuenta si decidimos no corregir nuestras anomalías existentes.

Causas y consecuencias de tener una mala mordida

Una “mala mordida” se identifica por un desequilibrio en la oclusión que puede aparecer tanto en el cierre como en los movimientos masticatorios por desplazamientos en lateralidad. La causa más habitual es la herencia. Sin embargo, una mala oclusión también puede ser un resultado de malos hábitos.

En el caso de los bebés debemos tener especial cuidado que no se chupen demasiado el dedo. Hacer presión con la lengua o usar chupete durante demasiado tiempo pueden ser igual de perjudiciales. Entre las causas externas cabe nombrar la posibilidad de tener una prótesis, coronas, obturaciones o correcciones dentales mal ajustadas, haber sufrido una lesión en la mandíbula o sufrir de un tumor en la misma.

Por lo general, se diferencia entre tres tipos de anomalías en el encaje de los dientes. En primer lugar, existen alteraciones sagitales que pueden mostrarse en forma de una distoclusión (mandíbula queda retrasada al maxilar) o una mesioclusción (cuando queda por delante). Por otro lado, se puede padecer una oclusión cruzada. Es una anomalía transversal que consiste en los molares inferiores cubriendo los superiores por fuera. Se habla de una alteración vertical, en concreto, de una sobremordida, cuando el entrecruzamiento de los incisivos inferiores y superiores es mayor que 3 mm, o de una mordida abierta, cuando queda un espacio entre ambos.

Si no se corrigen las alteraciones en la oclusión de los dientes, la masticación sigue llevándose a cabo de forma desequilibrada, lo cual evoque en un desgaste elevado que aún empeore el estado de tu mordida. Aparte de consecuencias estéticas, a medio y largo plazo, eso repercute gravemente en la salud de tus dientes, ya que puede resultar en numerosos tipos de problemas.

Muchas personas afectadas también sufren de problemas articulares que se manifiestan en dolores en la cara y el cuello, que pueden seguir hasta el hombro y brazo. Obviamente, una de las consecuencias más frecuentes es la falta de eficacia en la masticación. A niños les puede resultar más difícil hablar y vocalizar. Además, una mala oclusión aumenta las probabilidades de padecer de las caries u otro tipo de enfermedades dentales.

Desafortunadamente, todavía hay gente que piensa que una corrección de su oclusión no sería necesaria y prescinde de ella, sobre todo, por causas financieras. Para resumir el mensaje que quiere transmitir este artículo, hay que tener claro que más vale prevenir que lamentar, especialmente, cuando se trata de nuestra salud.

Razones por las que los mayores pierden sus dientes

Durante la infancia, cada uno de nosotros ha experimentado la pérdida de dientes como parte normal del proceso de crecer. A la mayoría de la gente eso no suele resultar muy inquietante. Por el contrario, si nos enfrentamos al mismo acontecimiento en la vida adulta, es un desencadenante de preocupación.

Nuestros dientes aparte de su rol estético, cumplen una función muy importante en nuestro cuerpo, por ello tenemos que cuidarlos muy bien. Sin embargo, sobre todo la gente mayor muchas veces padece de la pérdida de dientes, un problema al que se refiere con el término edentulismo.

¿Qué puede causar la pérdida de piezas dentales?

Hay varias causas para la pérdida de dientes en la edad adulta. Entre las más frecuentes encontramos mala higiene, caries, pero también accidentes, traumatismos (golpes que pueden facturar el diente o provocar su pérdida) o enfermedades como la diabetes que vienen acompañadas por consecuencias como esta. Además, el edentulismo ha sido investigado de tender a coexistir con malas condiciones de salud. No obstante, todavía queda sin aclarar la relación causal.

La periodontitis es una enfermedad gingival, que se caracteriza por su gravedad e irreversibilidad. Es supuestamente la causa más frecuente y se muestra en forma de una inflamación típicamente causada por placa bacteriana que daña a la mandíbula y causa la destrucción de los tejidos gingivales. Pierden su capacidad de sostener los dientes, lo que a largo plazo lleva a su pérdida.

No obstante, la periodontitis representa una fase avanzada de la gingivitis que ya nos da señales alarmantes como encías sangrantes y, en este estado, sí puede ser tratada para evitar que se empeore hasta convertirse en una periodontitis.

Finalmente es aconsejable, una buena higiene bocal, ir al dentista regularmente porque hay varios tipos de enfermedades que afectan nuestros dientes y no son perceptibles o ni siquiera pueden ocasionar dolor. La gingivitis es una de ellas, por lo cual es importante descubrir tales desarrollos lo antes posible para implementar medidas efectivas.

¿Cuáles son las causas de la halitosis?

La halitosis es un problema del que según la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA) padece el 30% de la población y que en odontología tiene rango de enfermedad.

Lógicamente, el mal aliento da mucha vergüenza a la gente afectada y repercute en su autoestima. Por lo tanto, hay una oferta muy diversa de varios tipos de productos que prometen combatirlo. El problema es, que estos productos normalmente solo presentan una solución temporaria, ya que ocultan el olor desagradable pero no combaten sus causas. Estas pueden ser de orígenes muy distintos: el consumo de ciertos alimentos, enfermedades, hábitos, etcétera. A continuación, te ayudaremos detectar de dónde puede prevenir y que medidas efectivas se pueden llevar a cabo.

¿Cómo prevenir el mal aliento?

En muchos casos, el mal aliento se puede resolver y prevenir por una revisión de sus hábitos de higiene bucal. La razón es que su desencadenante muchas veces son partículas de alimentos que se quedan en los dientes y la lengua y se descomponen. En este caso, las bacterias involucradas en dicho proceso producen compuestos volátiles sulfurados (CVS) que causan un olor fétido. Por estas causas, debemos acostumbrarnos a usar hilo dental y cepillarnos los dientes y la lengua a diario o después de cada comida, ya que puede ser un remedio eficaz. Aparte de ser aconsejable independientemente del mal aliento, beber mucha agua también puede contribuir a una mejora.

Si mediante las técnicas simples de cuidado personal anteriormente mencionadas no consigues resolver el problema, puede que detrás de tu mal aliento esté una enfermedad más grave. Para clarificar eso, consulta tu dentista o médico de confianza. Incluso existen causas extraorales como problemas respiratorios como la sinusitis, la laringitis o la bronquitis. Inflamación de la nariz o la garganta también pueden provocar mal aliento. Sin embargo, la halitosis no siempre se debe a otra enfermedad. Los olores también pueden ser de origen gastrointestinal o metabólico, por ejemplo, debido a comidas como ajo, cebolla, brócoli, café o alcohol que durante la digestión forman vapores con mal olor.

Pasamos a las causas intraorales, que son mucho más frecuentes. Aparte de lo ya mencionado, el mal aliento puede ser consecuencia de una xerostomía, lo que se conoce también como “boca seca” crónica, ya que su síntoma principal es la escasez de saliva. Esta perjudica su función de limpiar la boca de partículas de comida y causa olores malos. El mismo efecto puede ser causado por ciertos medicamentos. Fumar, por ejemplo, no solo provoca su propio olor desagradable, sino que causa encías enfermas que también pueden ser fuente de mal aliento, igual que en los casos de la gingivitis y periodontitis. En general, las infecciones y las enfermedades de la boca son causas bastante frecuentes. En este contexto también se deben nombrar las caries.

Para poner remedio a problemas que radican en la salud bucal, el dentista te puede dar un enjuague bucal o un dentífrico que elimina las bacterias que causan una acumulación de placa mediante un agente antibiótico. Compuestos antimicrobianos como la clorhexidina, el cloruro de cetilpiridinio y el lactato de zinc también son remedios altamente eficaces y recomendables. Si es necesario, también puede ser que el dentista deriva tu caso al especialista correspondiente.

Como resumen hay que recordar que en la mayoría de los casos no hay por qué preocuparse y ya puede ser suficiente una limpieza dental profesional a manos de un odontólogo para acabar con la placa bacteriana y resolver el problema. No obstante, no se debe olvidar que el efecto solo se mantendrá y se prevendrá del mal aliento a largo plazo si lo apoyas con buena higiene bucal, revisiones periódicas en tu dentista y un consumo de suficiente agua.

Ortodoncia para corregir un diastema

La palabra diastema se refiere a un hueco que más comúnmente está situado entre los dos incisivos centrales superiores, aunque también puede aparecer entre otros dientes.

El diastema es un rasgo muy difundido entre los niños y suele desaparecer sin intervención externa cuando los dientes de leche se substituyan por la dentición definitiva. No obstante, hay casos en los que se mantienen o se originan durante la madurez.

¿Es imprescindible cerrar un diastema?

Generalmente, los ortodoncistas aconsejan el cierre de este espacio interdental y ya existen varios métodos de tratamiento innovadores y efectivos para enfrentarse a este problema. Sin embargo, hay personas que no lo consideran un problema y quieren mantener esta característica por causas estéticas. Con este rasgo pretenden, por ejemplo, una apariencia más juvenil. Por lo tanto, es preciso plantearnos la siguiente pregunta: ¿Es imprescindible cerrar un diastema?

La respuesta a esta cuestión siempre debe provenir de un ortodoncista que es capaz de evaluar profesionalmente el estado de la mordida y estimar el riesgo que conllevaría el mantenimiento del diastema. Hay que ser conscientes de que a pesar de que últimamente se hayan puesto de moda, estos huecos no solo son una característica estética, sino que representan un factor decisivo para tu salud e incluso pueden perjudicar el resto de la dentadura, si no son tratados adecuadamente. Más allá de eso, puede afectar en las dificultades de la masticación y digestión, incluso pueden influir en otras funciones del cuerpo causando dolores de espalda, de la mandíbula o el cuello.

En definitiva, el cierre de un diastema no siempre es obligatoriamente necesaria. Sin embargo, en la mayoría de los casos, el ortodoncista va a abogar por ella. En el caso de mantenimiento, se ruega una dedicación elevada a la higiene bocal y la consulta regular de un ortodoncista para evitar un desarrollo desfavorable y asegurar la propia salud.

La fruta no desgasta los dientes

En muchas ocasiones seguro que habrás escuchado que comer la fruta sin pelar o no cortada desgasta los dientes, pues bien, es totalmente falso. Al contrario, la fruta es muy beneficiosa para nuestra salud, aportando vitaminas, esenciales para mantener entre otras cosas el buen estado de nuestros dientes.

Sin embargo, debemos mencionar que hay algunas frutas que son ricas en azúcares, por ejemplo; melón o dátiles o en ácidos, por ejemplo, los pomelos. En exceso este tipo de fruta si pudieran dañar a nuestros dientes. Las frutas altas en azúcares alimentan a las bacterias de nuestra boca facilitando las caries, y las altas en ácidos porque abrasan el esmalte que recubre y protege los dientes.

Por ello, lo más aconsejable es que llevas a cabo algún tipo de recomendaciones para evitar estos daños. Principalmente, que después de comer estas frutas nos lavemos los dientes o nos enjuagamos la boca para reducir este riesgo

Pero ¿qué frutas son especialmente buenas para nuestra dentadura?

Si la fruta es tu alimento preferido y quieres comer un poco de todo para cuidarte más, pero también quieres cuidar tu salud dental, estás son especialmente buenas para consumir:

  • Manzana, pera, sandía o kiwi: estas cuatro frutas son muy beneficiosa para limpiar bien la superficie de los dientes y las encías. Por lo que, si quieres tener los dientes más limpios y las encías más cuidadas, son perfectas.
  • Uva y limón: por otro lado, estas frutas permiten mostrar una sonrisa resplandeciente, porque son blanqueadores naturales.

Otro consejo que debes tener en cuenta es comer la fruta entera y no convertida en zumo, así conservamos todos los nutrientes que perdemos cuando realizamos un zumo, también favorecemos la masticación, parte fundamental del proceso de digestión que además mantiene en forma los músculos, huesos y encías de la boca.