Diferencias entre los dientes de leche y los dientes permanentes

Todos sabemos perfectamente y hemos experimentado de primera mano que durante nuestra infancia poco a poco los dientes de leche se sustituyen por los dientes definitivos. Muchos de nosotros probablemente se han preguntado alguna vez por qué pasa eso y cuáles son las diferencias entre estos dos tipos de dientes. ¡Si quieres saber las respuestas a estas preguntas, sigue leyendo!

La razón principal por la que se realiza este proceso de cambio de dientes es el aprender a masticar alimentos sólidos en la edad de niño, imprescindible para poder llevar a cabo una dieta equilibrada en la vida adulta. Además, los dientes primarios apoyan el pleno desarrollo de la habilidad de hablar.

Sin embargo, la mandíbula infantil es demasiado pequeña para albergar dientes del tamaño de los permanentes, por lo cual, el cuerpo realiza esta sustitución. De hecho, eso no es solo un fenómeno humano. Al contrario, se puede observar en gran parte de todo el reino animal. Para los seres humanos se puede generalizar que los bebés empiezan a desarrollar los dientes primarios entre los 4 y los 12 primeros meses de vida y se acabe este proceso a unos 3 años. Habitualmente, se caen más o menos hasta una edad de 12 años, aunque claramente hay excepciones. Consecuentemente, los dientes permanentes suelen desarrollarse entre los 7 y 21 años.

Aparte de constar de dientes más pequeños, la dentadura infantil también cuenta con menos dientes. De la dentición infantil típicamente forman parte 8 incisivos, 4 caninos y 8 molares que se dividen entre la parte inferior y superior de forma igual. Además, tienen la función de reservar el lugar para los dientes permanentes y guiarlos en su posición correcta. Sin embargo, a la hora de sustituir los dientes primarios por los permanentes, la dentadura gana en total 12 dientes. Se añaden, entre otros, 2 premolares a cada lado y en muchos casos también se desarrollan hasta 4 “muelas del juicio”. Estos suelen aparecer a una edad entre 17 y 25 años.

Los dientes de leche están formados por una capa de esmalte y dentina que, a causa de su menor calidad, hace los dientes primarios parecer bastante blancos y claros. Los permanentes, al contrario, naturalmente tienen un tono más amarillo. Además, la pulpa de los niños resulta más grande en comparación con el resto del diente, por lo cual se genera un camino más corto hacia el nervio. Nos podemos dar cuenta de otra diferencia cuando analizamos las áreas de contacto entre los dientes superiores e inferiores. Además, los dientes de leche tienen el cuello más estrecho y la corona más pequeña y plana. Por otro lado, sus raíces son más delgadas y cortas, para facilitar su caída y dar más espacio a los dientes permanentes que están desarrollándose por debajo de ellos.

Esperamos que este post te haya servido para despejar tus dudas en cuanto a este tema. Para concluir, queremos poner énfasis en la importancia de perseguir buenos hábitos bucodentales también al cuidar los dientes de leche, a pesar de que se trata “solo” de una dentición temporal. Lo que muchos no saben es que: la adecuada formación de los dientes definitivos dependerá, en gran medida, de la calidad de cuidado de la que goza nuestro primer surtido de dientes.

Consecuencias de tener una mala mordida

Muchas personas acuden a su odontólogo de confianza para que le arregle la anomalía de su mordida. En muchas ocasiones se realiza por causas estéticas sin tener en cuenta los beneficios que ofrece a la salud bucodental. En este caso, hablamos de una oclusión céntrica que se caracteriza por un contacto simultáneo y equilibrado de todas las piezas dentarias al cerrar la mandíbula. En esta entrada vamos a aclarar cómo se define una “mala mordida” médicamente y qué consecuencias hay que tener en cuenta si decidimos no corregir nuestras anomalías existentes.

Causas y consecuencias de tener una mala mordida

Una “mala mordida” se identifica por un desequilibrio en la oclusión que puede aparecer tanto en el cierre como en los movimientos masticatorios por desplazamientos en lateralidad. La causa más habitual es la herencia. Sin embargo, una mala oclusión también puede ser un resultado de malos hábitos.

En el caso de los bebés debemos tener especial cuidado que no se chupen demasiado el dedo. Hacer presión con la lengua o usar chupete durante demasiado tiempo pueden ser igual de perjudiciales. Entre las causas externas cabe nombrar la posibilidad de tener una prótesis, coronas, obturaciones o correcciones dentales mal ajustadas, haber sufrido una lesión en la mandíbula o sufrir de un tumor en la misma.

Por lo general, se diferencia entre tres tipos de anomalías en el encaje de los dientes. En primer lugar, existen alteraciones sagitales que pueden mostrarse en forma de una distoclusión (mandíbula queda retrasada al maxilar) o una mesioclusción (cuando queda por delante). Por otro lado, se puede padecer una oclusión cruzada. Es una anomalía transversal que consiste en los molares inferiores cubriendo los superiores por fuera. Se habla de una alteración vertical, en concreto, de una sobremordida, cuando el entrecruzamiento de los incisivos inferiores y superiores es mayor que 3 mm, o de una mordida abierta, cuando queda un espacio entre ambos.

Si no se corrigen las alteraciones en la oclusión de los dientes, la masticación sigue llevándose a cabo de forma desequilibrada, lo cual evoque en un desgaste elevado que aún empeore el estado de tu mordida. Aparte de consecuencias estéticas, a medio y largo plazo, eso repercute gravemente en la salud de tus dientes, ya que puede resultar en numerosos tipos de problemas.

Muchas personas afectadas también sufren de problemas articulares que se manifiestan en dolores en la cara y el cuello, que pueden seguir hasta el hombro y brazo. Obviamente, una de las consecuencias más frecuentes es la falta de eficacia en la masticación. A niños les puede resultar más difícil hablar y vocalizar. Además, una mala oclusión aumenta las probabilidades de padecer de las caries u otro tipo de enfermedades dentales.

Desafortunadamente, todavía hay gente que piensa que una corrección de su oclusión no sería necesaria y prescinde de ella, sobre todo, por causas financieras. Para resumir el mensaje que quiere transmitir este artículo, hay que tener claro que más vale prevenir que lamentar, especialmente, cuando se trata de nuestra salud.

Razones por las que los mayores pierden sus dientes

Durante la infancia, cada uno de nosotros ha experimentado la pérdida de dientes como parte normal del proceso de crecer. A la mayoría de la gente eso no suele resultar muy inquietante. Por el contrario, si nos enfrentamos al mismo acontecimiento en la vida adulta, es un desencadenante de preocupación.

Nuestros dientes aparte de su rol estético, cumplen una función muy importante en nuestro cuerpo, por ello tenemos que cuidarlos muy bien. Sin embargo, sobre todo la gente mayor muchas veces padece de la pérdida de dientes, un problema al que se refiere con el término edentulismo.

¿Qué puede causar la pérdida de piezas dentales?

Hay varias causas para la pérdida de dientes en la edad adulta. Entre las más frecuentes encontramos mala higiene, caries, pero también accidentes, traumatismos (golpes que pueden facturar el diente o provocar su pérdida) o enfermedades como la diabetes que vienen acompañadas por consecuencias como esta. Además, el edentulismo ha sido investigado de tender a coexistir con malas condiciones de salud. No obstante, todavía queda sin aclarar la relación causal.

La periodontitis es una enfermedad gingival, que se caracteriza por su gravedad e irreversibilidad. Es supuestamente la causa más frecuente y se muestra en forma de una inflamación típicamente causada por placa bacteriana que daña a la mandíbula y causa la destrucción de los tejidos gingivales. Pierden su capacidad de sostener los dientes, lo que a largo plazo lleva a su pérdida.

No obstante, la periodontitis representa una fase avanzada de la gingivitis que ya nos da señales alarmantes como encías sangrantes y, en este estado, sí puede ser tratada para evitar que se empeore hasta convertirse en una periodontitis.

Finalmente es aconsejable, una buena higiene bocal, ir al dentista regularmente porque hay varios tipos de enfermedades que afectan nuestros dientes y no son perceptibles o ni siquiera pueden ocasionar dolor. La gingivitis es una de ellas, por lo cual es importante descubrir tales desarrollos lo antes posible para implementar medidas efectivas.

¿Cuáles son las causas de la halitosis?

La halitosis es un problema del que según la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA) padece el 30% de la población y que en odontología tiene rango de enfermedad.

Lógicamente, el mal aliento da mucha vergüenza a la gente afectada y repercute en su autoestima. Por lo tanto, hay una oferta muy diversa de varios tipos de productos que prometen combatirlo. El problema es, que estos productos normalmente solo presentan una solución temporaria, ya que ocultan el olor desagradable pero no combaten sus causas. Estas pueden ser de orígenes muy distintos: el consumo de ciertos alimentos, enfermedades, hábitos, etcétera. A continuación, te ayudaremos detectar de dónde puede prevenir y que medidas efectivas se pueden llevar a cabo.

¿Cómo prevenir el mal aliento?

En muchos casos, el mal aliento se puede resolver y prevenir por una revisión de sus hábitos de higiene bucal. La razón es que su desencadenante muchas veces son partículas de alimentos que se quedan en los dientes y la lengua y se descomponen. En este caso, las bacterias involucradas en dicho proceso producen compuestos volátiles sulfurados (CVS) que causan un olor fétido. Por estas causas, debemos acostumbrarnos a usar hilo dental y cepillarnos los dientes y la lengua a diario o después de cada comida, ya que puede ser un remedio eficaz. Aparte de ser aconsejable independientemente del mal aliento, beber mucha agua también puede contribuir a una mejora.

Si mediante las técnicas simples de cuidado personal anteriormente mencionadas no consigues resolver el problema, puede que detrás de tu mal aliento esté una enfermedad más grave. Para clarificar eso, consulta tu dentista o médico de confianza. Incluso existen causas extraorales como problemas respiratorios como la sinusitis, la laringitis o la bronquitis. Inflamación de la nariz o la garganta también pueden provocar mal aliento. Sin embargo, la halitosis no siempre se debe a otra enfermedad. Los olores también pueden ser de origen gastrointestinal o metabólico, por ejemplo, debido a comidas como ajo, cebolla, brócoli, café o alcohol que durante la digestión forman vapores con mal olor.

Pasamos a las causas intraorales, que son mucho más frecuentes. Aparte de lo ya mencionado, el mal aliento puede ser consecuencia de una xerostomía, lo que se conoce también como “boca seca” crónica, ya que su síntoma principal es la escasez de saliva. Esta perjudica su función de limpiar la boca de partículas de comida y causa olores malos. El mismo efecto puede ser causado por ciertos medicamentos. Fumar, por ejemplo, no solo provoca su propio olor desagradable, sino que causa encías enfermas que también pueden ser fuente de mal aliento, igual que en los casos de la gingivitis y periodontitis. En general, las infecciones y las enfermedades de la boca son causas bastante frecuentes. En este contexto también se deben nombrar las caries.

Para poner remedio a problemas que radican en la salud bucal, el dentista te puede dar un enjuague bucal o un dentífrico que elimina las bacterias que causan una acumulación de placa mediante un agente antibiótico. Compuestos antimicrobianos como la clorhexidina, el cloruro de cetilpiridinio y el lactato de zinc también son remedios altamente eficaces y recomendables. Si es necesario, también puede ser que el dentista deriva tu caso al especialista correspondiente.

Como resumen hay que recordar que en la mayoría de los casos no hay por qué preocuparse y ya puede ser suficiente una limpieza dental profesional a manos de un odontólogo para acabar con la placa bacteriana y resolver el problema. No obstante, no se debe olvidar que el efecto solo se mantendrá y se prevendrá del mal aliento a largo plazo si lo apoyas con buena higiene bucal, revisiones periódicas en tu dentista y un consumo de suficiente agua.

Ortodoncia para corregir un diastema

La palabra diastema se refiere a un hueco que más comúnmente está situado entre los dos incisivos centrales superiores, aunque también puede aparecer entre otros dientes.

El diastema es un rasgo muy difundido entre los niños y suele desaparecer sin intervención externa cuando los dientes de leche se substituyan por la dentición definitiva. No obstante, hay casos en los que se mantienen o se originan durante la madurez.

¿Es imprescindible cerrar un diastema?

Generalmente, los ortodoncistas aconsejan el cierre de este espacio interdental y ya existen varios métodos de tratamiento innovadores y efectivos para enfrentarse a este problema. Sin embargo, hay personas que no lo consideran un problema y quieren mantener esta característica por causas estéticas. Con este rasgo pretenden, por ejemplo, una apariencia más juvenil. Por lo tanto, es preciso plantearnos la siguiente pregunta: ¿Es imprescindible cerrar un diastema?

La respuesta a esta cuestión siempre debe provenir de un ortodoncista que es capaz de evaluar profesionalmente el estado de la mordida y estimar el riesgo que conllevaría el mantenimiento del diastema. Hay que ser conscientes de que a pesar de que últimamente se hayan puesto de moda, estos huecos no solo son una característica estética, sino que representan un factor decisivo para tu salud e incluso pueden perjudicar el resto de la dentadura, si no son tratados adecuadamente. Más allá de eso, puede afectar en las dificultades de la masticación y digestión, incluso pueden influir en otras funciones del cuerpo causando dolores de espalda, de la mandíbula o el cuello.

En definitiva, el cierre de un diastema no siempre es obligatoriamente necesaria. Sin embargo, en la mayoría de los casos, el ortodoncista va a abogar por ella. En el caso de mantenimiento, se ruega una dedicación elevada a la higiene bocal y la consulta regular de un ortodoncista para evitar un desarrollo desfavorable y asegurar la propia salud.

La fruta no desgasta los dientes

En muchas ocasiones seguro que habrás escuchado que comer la fruta sin pelar o no cortada desgasta los dientes, pues bien, es totalmente falso. Al contrario, la fruta es muy beneficiosa para nuestra salud, aportando vitaminas, esenciales para mantener entre otras cosas el buen estado de nuestros dientes.

Sin embargo, debemos mencionar que hay algunas frutas que son ricas en azúcares, por ejemplo; melón o dátiles o en ácidos, por ejemplo, los pomelos. En exceso este tipo de fruta si pudieran dañar a nuestros dientes. Las frutas altas en azúcares alimentan a las bacterias de nuestra boca facilitando las caries, y las altas en ácidos porque abrasan el esmalte que recubre y protege los dientes.

Por ello, lo más aconsejable es que llevas a cabo algún tipo de recomendaciones para evitar estos daños. Principalmente, que después de comer estas frutas nos lavemos los dientes o nos enjuagamos la boca para reducir este riesgo

Pero ¿qué frutas son especialmente buenas para nuestra dentadura?

Si la fruta es tu alimento preferido y quieres comer un poco de todo para cuidarte más, pero también quieres cuidar tu salud dental, estás son especialmente buenas para consumir:

  • Manzana, pera, sandía o kiwi: estas cuatro frutas son muy beneficiosa para limpiar bien la superficie de los dientes y las encías. Por lo que, si quieres tener los dientes más limpios y las encías más cuidadas, son perfectas.
  • Uva y limón: por otro lado, estas frutas permiten mostrar una sonrisa resplandeciente, porque son blanqueadores naturales.

Otro consejo que debes tener en cuenta es comer la fruta entera y no convertida en zumo, así conservamos todos los nutrientes que perdemos cuando realizamos un zumo, también favorecemos la masticación, parte fundamental del proceso de digestión que además mantiene en forma los músculos, huesos y encías de la boca.

La Onicofagia y sus consecuencias

¿Sabes los problemas que acarrea el hábito de comerte las uñas?

Queda atrás el dicho de “la cara es el espejo del alma”. En la actualidad, consideramos que las manos también lo son, dada la importancia de nuestro lenguaje corporal. La Onicofagia es el hábito de comerse continuamente las uñas. Usualmente, aparece en edades tempranas, llegando hasta la adolescencia y un pequeño porcentaje, hasta la edad adulta.

Los motivos suelen ser diversos, existen individuos que obtienen el hábito para calmarse en situaciones de ansiedad, nervios y estrés, personas con problemas de autoestima, control de impulsos, rabia, etc… También, detrás de este hábito encontramos a individuos que pasan por un momento difícil y así obtienen una sensación ilusoria de relajación.

La gran mayoría, no sabe las consecuencias de este mal hábito por lo que en este post, te las vamos a explicar.

  • Problemas estéticos. Cuando nos comemos las uñas, nos encontramos con uñas cortadas de mala manera, la piel cercana con heridas y los típicos padrastros que aumentan el riesgo de infecciones. Todo ello, hace que tengamos un aspecto descuidado y demos una mala primera impresión. Al no producir una sensación agradable a los individuos, sentimos inseguridad a la hora de establecer nuestras relaciones sociales.
  • Malestar psicológico. Los problemas estéticos pueden ocasionar una disminución de la autoestima del individuo sobre todo a la hora de asistir a eventos importantes como entrevistas de trabajo, fiestas…
  • Infecciones bacterianas. Es habitual que la onifagia produzca paroniquia. La paroniquia es una infección bacteriana que se produce en la piel, inflamándose y llegando a segregar pus. Otras infecciones bacterianas que pueden aparecer son el Coli o la Salmonella, ya que son bacterias que se encuentran debajo de nuestras uñas.
  • Problemas dentales y mandibulares. Son los más importantes. Nuestra boca, refleja diversos aspectos fundamentales sobre nosotros. Debido a este mal hábito, uno de los principales afectados es el esmalte dental el cual se debilita, aumentando la sensibilidad dental y provocando la posterior aparición de caries. También, ayuda a la aparición de gingivitis y daña la posición de los dientes, deformando en algunas ocasiones incluso el paladar.

Consejos para dejar de morderse las uñas

Todos los individuos que poseen Onicofagia, no son capaces de abandonar este hábito de manera radical. Te mostramos algunos consejos para que dejes de una vez esta “mala costumbre”.

  • Encuentra el desencadenante por el que necesitas aliviar el estrés o ansiedad.
  • Intenta rebajar dichos estados, por ejemplo manteniendo las manos ocupadas en alguna actividad o tomar alimentos que los alivien.
  • Si tienes poco autocontrol, envuelve tus uñas en tiritas o cinta aislante.
  • Píntate las uñas y conservalas cortas.
  • Unta sobre tus uñas algún elemento desagradable como por ejemplo, vinagre o alguna sustancia picante.

Microdoncia y Macrodoncia: alteraciones en el tamaño de los dientes

Hablar de dientes es como hablar de estrellas en el cielo, los hay de todo tipo, tamaños y formas diferentes, sin embargo, hay personas que desarrollan piezas dentales fuera de lo común.

Existen 2 tipos de alteraciones en los dientes:

  • La Microdoncia es el término utilizado para aquellos dientes que son muy pequeños.
  • La Macrodoncia es aquella donde la corona de los dientes tiende a ser de un tamaño más grande de lo normal.

Las causas de la Microdoncia y Macrofodoncia pueden ser hereditarias, es posible que las personas a los largo de su vida desarrollen dientes pequeños, grandes o viceversa.

Microdoncia

Cuando hablamos de Microdoncia nos referimos a los dientes de nuestra boca que crecen de una manera más pequeña. Esta anomalía es de las más comunes, y debido a sus consecuencias estéticas, generalmente las personas se someten a restauraciones con resinas compuestas de las piezas que necesitan ser modificadas, es habitual también que usen coronas dentales o carillas estéticas. Otra de las soluciones puede ser el tratamiento de ortodoncia para mejorar la alineación de los dientes.

Existen varios tipos de Microdoncia:

  • Parcial: Solo afecta una de las piezas dentales, pueden ser los incisivos centrales superiores, premolares o terceros molares.
  • Generalizada: En este tipo, todos los dientes se ven afectados, generalmente se asocia a personas que tienen alguna enfermedad de enanismo, hipofisario, u otras enfermedades hereditarias.
  • Relativa: Este caso se da cuando el tamaño del maxilar crea un efecto de dientes más pequeños.

Macrodoncia

La Macrodoncia o Megadoncia es la causante de que algunas piezas dentales sean más grandes que las demás, este trastorno también se asocia a un gen hereditario. Es normal que las personas que presentan esta condición, desarrollen apiñamientos o malposiciones en sus dientes. Generalmente la persona acude a realizarse una ortodoncia que puede ir acompañada por coronas dentales o tratamiento de Stripping o tallado selectivo.
En este caso, la Macrodoncia puede ser de dos tipos:

  • Parcial: Cuando afecta a dientes aislados, comúnmente a los caninos, incisivos o terceros molares.
  • Total: Se da cuando son afectados todos los dientes. Este fenómeno se asocia a gigantismo hipofisario o hemihipertrofia.

Si tienes dudas o crees que padeces alguna de estas condiciones, puedes visitarnos en Clínica La Victoria, nuestros especialistas están listos para brindarte una consulta y solucionar tus problemas dentales.

Uso correcto del hilo dental

Aunque nos hemos cepillado los dientes y usado el hilo dental muchas veces a lo largo de nuestras vidas, muchos no saben como hacer un buen uso de este instrumento de limpieza bucal.

Cuando usamos correctamente el hilo dental podemos eliminar la placa y restos de alimentos que generalmente se quedan en nuestros dientes después de comer, y que nuestro cepillo no puede alcanzar a la hora de cepillarnos. Con la acumulación de placa nuestros dientes están expuestos a la caries y otras enfermedades bucales, se recomienda el uso del hilo dental para evitarlas.

  • Con tus manos toma unos 45cm de hilo dental y enrolla en tu dedo anular, dejando un margen de 5cm para comenzar a limpiar tus dientes.
  • Suavemente desliza el hilo dental con movimientos de arriba hacia abajo.
  • Dobla el hilo dental y frótalo en tu diente, notarás que entrará en zonas más profundas, con cuidado de no frotar muy fuerte y no dañar la encía.
  • Siempre que limpies otros dientes, usa partes de hilo dental limpio, para sacarlo de tu boca usa movimientos delicados para que no sufras daños en tu boca.

Tipos de hilo dental

Recomendamos el uso de hilo dental diariamente pero, ¿sabes cuántos tipos hay y cuál es el que mejor se adapta a ti?
A continuación, vamos a explicaros todos los tipos y sus aplicaciones.

  • Hilo dental. Es el más habitual y el que más personas utilizan. Su forma es redondeada y por ello, encaja fácilmente entre los espacios interdentales. Lo podemos encontrar con cera o sin cera. Es ideal para pacientes que no tienen una gran separación entre un diente y otro.
  • Cinta dental. Su forma es aplanada lo que permite que dañe menos las encías y más ancha que la anterior. También, la podemos encontrar con o sin cera. Es recomendable para personas con espacios interdentales más amplios de lo normal.
  • Super-floss. Su componente es la seda. Está formado por una zona rígida, que es la que permite introducirlo, una zona esponjosa la cual elimina la placa bacteriana y por último, una zona de seda que no posee cera, para usarlo en los dientes restantes. Es ideal para pacientes con aparatos de ortodoncia, prótesis y puentes, por ello la existencia de un primer tramo rígido.

Si tienes dudas sobre el uso correcto del hilo dental u otros instrumentos de limpieza bucal, no dudes en hacer tus consultas a nuestros especialistas en Clínica La Victoria, estamos listos para ayudarte a tener una sonrisa más sana y limpia.

Tratamientos para las roturas dentales

Existen diferentes causas por las que puede existir una rotura dental; morder un objeto o alimento muy duro, una caída o recibir un golpe son las causas más comunes para ello.
Ante una rotura dental lo primero que se debe realizar es un correcto diagnóstico, para poder planificar el tratamiento más adecuado y así tratar la lesión de la forma más adecuada posible.
No solo nos encontramos ante una molestia estética, sino especialmente dolorosa para quien la padece. Restaurar un diente fracturado es muy importante. Estéticamente nos veremos mucho mejor con todas las piezas dentales, pero especialmente es importante para la salud y así poder evitar complicaciones posteriormente.

Existen diferentes soluciones para esto:

  • Pegado o relleno: para ello se utilizará una resina que pegará el pequeño trozo caído o rellenará el espacio.
  • Corona dental: si la rotura es mayor se eliminarán los restos rotos y se colocará en su lugar una corona de metal o porcelana.
  • Carillas dentales: es una capa de resina o porcelana colocada encima de la pieza dental.
  • Endodoncia: es la solución al caso más extremo. El nervio ha sido dañado y debe ser extraído y limpiado para después rellenarlo.

Tipos de fracturas dentales

Existen diferentes tipos de fracturas dentales, en función de si afecta al esmalte, la dentina o al nervio.

Las más frecuentes son:

  • Fisura y fractura de esmalte. Solo afecta al esmalte.
  • Fractura coronaria sin afectación pulpar. Afecta al esmalte y la dentina, pero no al nervio.
  • Fractura coronaria con afectación pulpar. Afecta tanto al esmalte, la dentina y al nervio.
  • Fractura radicular intraalveolar. Puede acarrear la movilidad el fragmento.
  • Fractura corono-radicular. Se fracturan tanto la corona como la raíz del diente.

Hay fracturas dentales que no podemos evitar, pero otras si, solamente tenemos que tener unos buenos hábitos alimenticios, no usar los dientes para cosas que no deberíamos, como por ejemplo abrir botellas o cortar hilos, etc, se debe masticar con cuidado y siempre mantener una buena higiene bucal.